Unai Aranzadi: Hay una desconexión entre el consumidor y la tierra que de no corregirse habrá guerras por comida PDF fitxategia Inprimatu E-posta
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2012/12/05

Unai Aranzadi


Unai Aranzadi Euskal Herrikoa da sortzez, Algortakoa. Aspaldian munduan barrena hara eta hona dabil bere kamera eskuan hartuta, kazetari independiente moduan; Independent docs bere ekoiztetxetik ikusentzunezko lanak eginez.  Eta bizi, Suedian bizi da. Duela gutxi Euskal Herrian izan da Kolonbiari buruz eta Elikadura burujabetzaren gaineko dokumental batzuk aurkezten. Kazetaritzaz, munduaren ikuskeraz eta elikadura burujabetzaz galdetu diogu. Argi erantzun du berak.

 



Periodista independiente, ¿cómo definirias tu oficio?

Ir a donde el mercado de la desinformación no quiere que vayas, ver más allá de lo que la cámara egoísta quiere ver y volver para contar lo que incomóda escuchar, así desde hace ya más de una decada sin haber estado en nómina ni un solo día de mi vida. Libre como el viento, con todo lo bueno que eso tiene para el espectador y lector y con todo lo malo que eso tiene para un servidor, dada la precariedad a la que uno está sometido. ¿Tendré quien me ayude a seguir trabajando así dentro de seis meses?. No lo sé, pero quiero creer que sí. No se puede vivir con miedo.

Ultimamente te leemos y conocemos cosas tuyas, desde diferentes puntos del planeta. Cuéntanos cual ha sido tu recorrido.

Este año he viajado mucho por todo África con dos proyectos documentales. Uno para Mundubat sobre Mozambique, en el que abordaremos el postconflicto en ese país e investigaremos sobre cómo los movieientos sociales, especialmente la mayoría campesina, aportaron mucho a los acuerdos de Paz. Por otro lado también he colaborado con la UNESCO para dirigir un film sobre la guerra en el Este del Congo. Allí he grabado a milicianos desde que están en lo más remoto de la selva hasta que dejan las armas y se desmovilizan. En esta película quiero desnudar esa idea tan barata de que la paz es la dejación de las armas. Al final veremos que los milcianos dejan las armas, regresan a casa y las razones objetivas de la guerra vuelven a llamar a su puerta, pues no hay paz sin justicia social.

Unai Aranzadi



Tratas de explicarnos diferentes puntos de vista de muchos conflictos, ¿qué te ha impresionado de ellos?

La gente que dice no, que resiste, aunque la metan en la cárcel, la marginen, la torturen, maten o humillen. Ahora que acaba de suceder la nueva agresión a Gaza podría hablar de un niño que conocí allí, al cual los tanques le destrozaron un pequeño huerto que tenía, y él, tras la salida de los sionistas, recogió las plantitas supervivientes y las puso en frascos sobre el mismo lugar en el que estaban, hasta que se enderezaron de nuevo y se volvieron a plantar allí, en ese mismo lugar en el que una vez hubo un tanque que parecía inexpugnable. Eso, que me emociona sólo recordarlo, es lo que yo llamo semilla de libertad, y ni se compra ni se aprende en ninguna universidad.

¿Cómo ves el mundo de hoy?

Postmoderno, colonialista, insostenible... El pueblo vasco es sabio y sabe de lo que hablo, no me he de explicar mucho más.

Presentaste el documental Colombia Invisible en Donostia. Cuéntanos el proyecto.

Se trata de un largometraje documental que da voz a esa oposición tantas veces acallada y criminalizada, así como a casos que, en estilo cinema verité, ponen de manifiesto los crimenes de Estado que se siguen dando hoy en Colombia. Veremos de forma incontestable el coste humanitario de la mal llamada “inversión” española, una ejecuación extrajudicial llevada a cabo por una brigada del ejército contra un líder indígena al que hicieron pasar por insurgente y en fin, otros casos que no dejarán al espectador indiferente. Se trata de visibilizar a una mayoría despojada de herramienta comunicativa. No será casualidad que Ingrid Betancourt y cada elite secuestrada por la guerrilla tenga un libro y cinco millones de desplazados, no tengan ni uno.

La tierra y la reforma agraria son puntos importantes en el proceso de paz que ahora empieza a andar...

Son los puntos vitales, ya que la de Colombia es una guerra contra el pueblo por la tierra, y hay algunos elementos que lo dicen todo. Por ejemplo, que el uno por ciento de la gente tiene el ochenta por ciento de la tierra fertil y productiva. Cabe recordar que es precisamente eso, es decir, el conflicto social de la desigualdad es el que crea el conflicto armado. Es importante recordarlo porque hoy en día pareciera que en Colombia, como podría ser en otros lugares del mundo, las generaciones de jovenes luchan por gusto y sin motivos, como si no tuviesen otra cosa mejor que hacer.

Tambien has realizado algunos trabajos con el tema de la Soberanía Alimentaria.

Sí, es un tema que me interesa mucho. No solo eso, me preocupa. Hay una desconexión entre el consumidor y la tierra que de no corregirse, generará problemas de proporciones bíblicas. De seguir así, habrá guerras por comida, no me cabe la menor duda. Por ejemplo, de darse cualquier tipo de problema que impida la extracción, procesamiento o transporte de energías fósiles, Bilbao, Nueva York o Dubai entrarían en una crísis alimentaria severa en cuestión de muy pocas semanas. El tema de la comida nos lo estamos tomando muy, muy a la ligera. Que el procesar un yogurt de fresa en su envase genere 85.000 kilómetros de desplazamientos de los productos que lo forman es insostenible, pero en fin, esto ya lo hemos visto antes... Mi amatxu suele decir, “tanto que señalaban a los chavales ecologistas en los setenta y ochenta de que eran rojos paranoicos con lo del medio ambiente y todo eso, y ahora mira, ahí tienes todo confirmado y a los bancos haciendo negocio verde con lo que ellos mismos negaban, ¡qué descaro!”.

¿C¿mo se ve el mundo rural desde el campo comunicativo?

Por lo general, el sector de la comunicación tiene una idea bastante equivocada de lo que significa desarrollo. Son postmos. La gente que se mueve en los medios asocia “modernidad” a la tenencia de objetos que requieren de mucho flujo energético. Por tanto, de forma natural -y mira que es perverso- aquello apegado a la naturaleza se contempla como primitivo o improductivo, poniendo de manifiesto esa idea de que la urbe es progreso y el campo es pasado. Creo que, francamente, la prensa no tiene ni pajolera idea de lo que es la soberanía alimentaria, y aún peor, si lo escuchan, como cuando en campaña escucharon a Laura Mintegi, lo ridiculizan por ignorantes. No se dan cuenta de que toca volver, como dice la gran Sonia Ingunza de EHNE Bizkaia, “a lo de antes”. Frente a esta caverna mediática de un Estado sin tradición periodística, tengo unas amigas suecas que están editando una revista nueva super interesante. Se llama EFFEKT y trata sobre el cambio climático, la soberanía alimentaria y demas temas relacionados con los nuevos desafíos de la tierra. He de decir que son vanguardia no solo periodística, sino academica, y que muchos grandes medios escandinavos les están pidiendo materiales cuando no copiando. Esto se pondrá de moda en El País o TVE, pero dentro de un puñado de años. Ya sabéis, tarde y mal.

¿Entre todos cómo podemos hacer mas visible la lucha por la Soberanía Alimentaria?

Tocándoles la fibra. Me explico. Los responsables de los medios de comuncación han de caer en la cuenta de lo importante que es, y en estos tiempos de individualismo feroz y ridiculización de lo posible, algo solo es importante “si me afecta a mí”, por tanto, hay que buscar estrategias que incidan en los consumidores. Yo, que comienzo a conocer un poco las organizaciones que se articulan en Euskal Herria, Mozambique o América Latina, veo que las y los baserritarras están super conscientes, despiertos y preparados, pero falta llegar a esas masas que consumen para poder cambiar algo. Es difícil responder exactamente cómo, pero hay que hacer que los pueblos, del norte especialmente, sepan qué consumen y por qué, auque me temo que hasta que no lo sientan, es decir, hasta que no les duela, no lo van a ver.


Descríbenos como se ve nuestro pueblo, Euskal Herria, desde Latinoamerica o desde Suecia por ejemplo.

Yo diría que, por encima de los tiempos que corran o las siglas que la prensa internacional recoja, la gente informada del mundo ve a los vascos como un pueblo históricamente en resistencia. Aquí en Suecia, en Gotemburgo, la ciudad con más tradición marinera, se habla con mucho respeto de las galernas del Golfo de Vizcaya, y hoy, en general, las clases medias y altas que viajan miran mucho a Donostia e Iparralde como destinos selectos con buena playa y mejor comida. También te puedo decir que da gusto vivir fuera para ver como la voz de Madrid es muchas veces desautorizada. Escuchar en la radio pública sueca definir a España como “democracia inconclusa” alivia el oído y te hace sentir que no estás solo.

Yo particulamente la veo moderadamente optimista en lo que respecta a la Paz y el derecho a decidir, pero con preocupación en lo socioeconómico. A veces quiero que mi tierra tenga cosas del modelo escandinavo y otras de algunos procesos que defiendo en Latinoamérica. Aderezado con uno u otro, lo que tengo claro es que el modelo de país que construyamos habrá de ser de guiso propio. Si nos dejan.

www.independentdocs.com

Unai Aranzadi


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Jakoba Errekondo: Etorkizuna iraunkortasuna eta elkartasunean dago

Jakoba Errekondo usurbildarra Zerain dezagun fundazioko arduraduna da, eta Gipuzkoako herri txiki honen garapenean indar guztia jarri du azken urteotan. Baserri mundua ondo ezagutzen du: Usurbilgo Alkartasuna kooperatiban urte askotan murgildu izan da, baserrian bizi da, eta gaur egun Elikadura Burujabetzaren aldeko lanean ari da, hemen eta han.

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La Soberanía Alimentaria nos concierne a todas

Marie Allagnat, Terre de Liens

 

El 24 y 25 de enero, estuvimos más de sesenta personas escuchando testimonios y compartiendo en grupos desde experiencias muy variadas de economía solidaria existentes o en construcción, la mayoría vinculadas al mundo rural. Nos pudo dar una idea del panorama amplio de actividades y servicios cubierto hoy por las alternativas económicas y financieras que se están desarrollando en Euskal Herria, España y Europa, en el campo como en la ciudad, y cada vez más vinculando los dos.

Lo más potente que rescato del encuentro, además de las múltiples experiencias y ideas presentadas y discutidas, es que resulta fundamental trabajar a insertar las luchas campesinas en dinámicas de alianzas y redes con movimientos y experiencias de otros sectores, para permitir el desarrollo de la agricultura campesina, pero también para cambiar la sociedad : la apuesta política de la Vía campesina, la bandera de la soberanía alimentaria, va mucho mas allá del cambio de modelo agrícola. Implica un cambio en el sistema de propiedad, en la estructura democrática, en los sistemas de creación y repartición de riquezas, en los modos de financiamiento e intercambio económico...

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